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Kenjiro
Yoshigasaki. Tsuzukiwasa
Introducción
Las técnicas
de Aikido se aprenden ya desde el inicio mediante el trabajo por parejas. Es una
forma excelente de dar comienzo al aprendizaje puesto que así la relación
humana cobra tanta importancia como la propia técnica. Sin embargo, en otras
artes marciales se empieza aprendiendo técnicas sin tener en cuenta las
relaciones humanas. Cuando lo único que se pretende es practicar técnicas,
entonces o bien se practica en solitario, o bien con objetos materiales. En el
Japón anterior a la Segunda Guerra Mundial, hubo un gran campeón de Judo que
solía practicar sus técnicas contra los árboles. También numerosos maestros
chinos de Kung-Fu practican con un muñeco de madera o con tablas. Otra forma de
realizar una práctica de tipo técnico pero carente de relaciones humanas es
aplicarle la técnica a una persona que no reaccione en absoluto. En este caso,
la otra persona se comporta como un objeto material. Por otra parte, en los
deportes a menudo se practican las técnicas con compañeros que sí que se
resisten; sin embargo, cuando el compañero siempre intenta resistir, lo cierto
es que casi no se da una relación humana.
La práctica
de las técnicas sin presencia de relaciones humanas puede conducir a la persona
a comportarse como un arma o un robot. Inconscientemente, se considera que hay
que utilizar una técnica de combate de la misma manera que se usa un arma de
fuego para luchar con ella o que un gobierno utiliza su ejército o sus
servicios secretos para ganar una guerra. Al aplicar un arma material a la vida
humana, esa arma material va a determinar el destino de seres humanos, lo cual
conducirá a la destrucción de la naturaleza humana –la humanidad– y de
vidas humanas. La vía de la práctica del Aikido conserva la humanidad como
fundamento del mundo.
Kumiwaza,
Tsuzukiwaza y Hitoriwaza
Kumiwaza
La
mayoría de los deportes y artes marciales empiezan proponiendo una práctica de
las técnicas en solitario. Cuando dicha práctica se vuelve difícil, entonces
se usa al compañero como un muñeco. En ocasiones, también se utilizan objetos,
por ejemplo sacos o muñecos, como compañero. Es decir, que se trata al compañero
como si fuese un objeto material y no se crea relación humana ninguna entre los
practicantes. Por su parte, las técnicas de Aikido son imposibles de practicar
utilizando objetos materiales como compañero. Ya desde el primer momento, el
Aikido se practica con pareja, con lo cual de entrada hay que abordar las
dificultades propias de las relaciones humanas y aprender lo necesario para
ocuparse de ellas. Las técnicas de Aikido no están hechas para aplicarlas
contra objetos materiales, sino que son parte integrante de las relaciones
humanas existentes en la vida real. Ello recibe el nombre de Kumiwaza. “Kumi”,
en japonés, significa “pareja”, y “waza” significa técnicas. Por
consiguiente, el aprendizaje del Aikido comienza por Kumiwaza, es decir, por la
práctica de dos seres humanos con relaciones humanas.
Hitoriwaza
Para
aprender movimientos precisos, es conveniente practicarlos en solitario. Dicha
práctica se llama Hitoriwaza. “Hitori” significa “solo”. Hitoriwaza se
puede usar como ayuda para Kumiwaza. Así pues, se puede practicar Hitoriwaza
por parejas si el compañero colabora. Por otro lado, la práctica de Hitoriwaza
con compañero sin que medie una relación humana no la convierte en Kumiwaza.
Como en la vida de familia, en las relaciones humanas se producen muchos cambios
y aun así hay que vivir todas y cada una de las situaciones que van surgiendo.
Kumiwaza es una práctica de técnicas en las distintas situaciones de
relaciones humanas de una pareja. Cuando no existe una auténtica relación, la
técnica se convierte en Hitoriwaza. Es comparable a sentarse a solas de vez en
cuando: es algo que contribuye a la vida familiar. Disponemos de ejercicios de
Aikido y de ejercicios para la salud como conjuntos predeterminados de
Hitoriwazas.
Tsuzukiwaza
Después
de haber aprendido muchos Kumiwaza, hay que aprender a realizar varias técnicas
una tras otra. Esta forma de practicar nos permite comprender la relación y el
significado de las técnicas. Asimismo, se pueden crear conjuntos de técnicas
para practicarlas así. Las llamamos Tsuzukiwaza. “Tsuzuki” significa “continuidad”,
y “waza”, “técnicas”. Las técnicas reunidas en un grupo tienen que
crear una continuidad armoniosa. Desde 1975, algunos de dichos grupos de técnicas
forman parte integrante de la práctica del Aikido. Ahora ha llegado el momento
de actualizarlos. En primer lugar, el nombre, que he actualizado a Tsuzukiwaza.
Los grupos deben poseer armonía y han de ser fáciles de recordar. He creado
treinta y tres Tsuzukiwazas armoniosos, pero siempre será posible desarrollar más.
También es posible modificarlos al objeto de hacerlos más armoniosos o de más
fácil realización.
Tras
practicar Kumiwaza y Tsuzukiwaza con la ayuda de Hitoriwaza, se puede alcanzar
un elevado nivel técnico de Aikido: es el nivel de tercer dan. Entonces, todas
las técnicas se transforman en un solo movimiento y la persona comprende que
todos los movimientos están conectados al universo entero. Se puede unificar
Kumiwaza y Tsuzukiwaza con la propia vida. Entonces la persona puede ejecutar a
solas todos los movimientos en relación con el universo, con lo cual se
convierte, de nuevo, en Hitoriwaza. Por este motivo, en el examen de cuarto dan
se incluye Hitoriwaza.
El
orden en la realización de los Tsuzukiwaza se puede alterar mientras resulte
armonioso. Y lo mismo reza para los exámenes de Aikido. La persona que se
examina debe ejecutar distintas técnicas una tras otra y con continuidad, de
forma que es una especie de Tsuzukiwaza. En dicho caso, el examinador puede diseñar
un orden armonioso para que el examinando pueda realizar las técnicas aun mejor.
El orden en los criterios de examen no es más que un ejemplo. Los examinadores
son libres de crear un orden que sea armonioso y que ayude al examinando.
DOSHU (Kenjiro
Yoshigasaki)
Kenjiro Yoshigasaki. Tsuzukiwaza
© de la traducción Jordi J.
Serra
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