La
meditación es la libertad de la mente. La libertad última y más
profunda es la libertad respecto de nuestros propios pensamientos. La
meditación nos enseña a circunscribir los pensamientos a su función básica
de entender la realidad para que no interfieran en el proceso
fundamental de percibir el mundo característico de una mente fuerte y
espiritual.
La
meditación nos lleva a ser más realistas en cuanto a nuestro mundo y a
nuestra vida (experiencias, recursos, relaciones con personas y
situaciones, con el cuerpo, con la muerte, con la dimensión espiritual)
y nos coloca en una posición en la que el engaño se convierte
imposible y se desvanece.
En
la meditación, encontramos ecuanimidad, calma y armonía; cuanto menos,
una forma ecuánime, calmada y armoniosa de abordar nuestros infiernos
personales y una vía segura de salir de ellos. En este taller,
pondremos las bases para una práctica de la meditación sólida y bien
enraizada en tradiciones milenarias.