Características
de la práctica
Se fundamenta en los
valores
de las artes marciales internas: autoconciencia, respeto y cuidado de
uno mismo y de los demás, adaptación, equilibrio y armonía.
Integra la competitividad
y
la cooperación. Las dos situaciones se alimentan recíprocamente:
son opuestos complementarios.
Es equilibrada en relación
a los aspectos expresivos y transitivos (movimiento orientado a un fin
concreto) de la persona.
Es global, ya que contempla
los aspectos motoros, afectivos, intelectuales, sociales y mentales.
Es variada, es decir, no
especializada; favorece la
integración de unos principios fundamentales de la lucha en
diferentes situaciones (en el suelo, hacer caer al suelo, tocar, palos, etc.).
La especialización nos lleva a la selección; se trata
pues de que todo el mundo encuentre su lugar.
Es constructiva y significativa,
es decir, basada en la búsqueda y el descubrimiento y no en la
transmisión y reproducción de técnicas concretas.
Ofrece
un seguimiento del proceso de los niños, que es compartido con los
padres.

