Kenjiro Yoshigasaki. Filosofía japonesa Sobre Japón se han escrito numerosos libros y se han realizado muchos documentales, los cuales, sin embargo, no describen el verdadero Japón. Por un lado, los extranjeros carecen de una comprensión profunda de Japón, y por el otro, los japoneses tampoco tienen una idea correcta sobre el resto del mundo. Nosotros podemos mostrar dos actitudes distintas al respecto: una es que somos mejores que ellos; la otra, que ellos son mejores que nosotros. Los cristianos (es decir, los europeos y los emigrantes europeos de América, África y Australia) poseen esa actitud básica de superioridad. Eso explica que el cine y la televisión hechos en Europa y en América muestren mayoritariamente gente rica, bien parecida y buena. Actrices y actores son, en su mayor parte, agraciados. Por su parte, las películas japonesas con frecuencia nos muestran a la gente más pobre, fea y peor, como se aprecia en las películas del famoso director japonés Akira Kurosawa. Los japoneses creen que la verdad se puede descubrir en lo peor de los seres humanos o de la sociedad. Y ello se debe a que los japoneses albergan la actitud básica de que los demás son mejores que ellos. Cada vez que entro en webs japonesas me impresiona ver que los japoneses siempre están hablando de temas en los que los extranjeros son mejores que ellos. Los japoneses siempre están intentando aprender lo bueno de los extranjeros. En cambio, los europeos y americanos sostienen la idea básica de que ellos son los mejores y están más adelantados y de que el resto del mundo debería seguir sus pasos. ¿Cuál es la razón histórica de dicha actitud japonesa? Si nos fijamos en el continente euroasiático, las Islas Británicas se encuentran en el Oeste y el Archipiélago Japonés en el Este. Ello ha dado lugar a varias semejanzas entre los británicos y los japoneses. Ambos poseen una fuerte identidad y una sociedad cohesiva y bien desarrollada. La diferencia es que el mar que separa la Gran Bretaña de Francia es muy fácil de cruzar mientras que el que separa Japón de Corea y China es de muy difícil navegación. Cualquier armada podía atravesar el Canal de la Mancha, pero cruzar el Mar de Japón era imposible. Por eso hubo contactos individuales entre Japón y el continente, pero no hubo relaciones militares hasta la generalización del uso de la caldera de vapor. Hace unos 1.500 años, la civilización llegó de Corea a Japón y Japón estuvo aprendiendo la gran  cultura china durante los 500 años siguientes. En esa época China era el país más desarrollado del mundo. Entonces los mongoles conquistaron China e incluso enviaron una armada a la conquista de Japón que, sin embargo, naufragó en el Mar de Japón. Eso dio pie a la idea en Japón de que el mar protegía el país de invasiones extranjeras y de que Japón tenía que desarrollarse por sí mismo. Naturalmente, siempre hubo contactos individuales y algunos japoneses incluso emigraron a las Filipinas y a Indochina, pero no hubo operaciones militares. Europa desarrolló la navegación y comenzó su período imperialista hace 500 años, llegando a países tan lejanos como Japón; pero como su capacidad de transporte era limitada, su conquista militar se detuvo en China. Por otra parte, es cierto que Japón no suscitaba demasiado interés en Europa excepto por su cultura. Así pues, las relaciones fundamentales entre Japón y el resto del mundo permanecieron en lo cultural y eso es lo que creó esa actitud japonesa de aprender de las culturas foráneas. A partir de 1800, la caldera de vapor permitió la expansión imperialista de los Estados Unidos, que, desde los estados de Nueva Inglaterra, atravesaron la propia Norteamérica y fueron hacia el Oeste y hacia el Sur. En el Océano Pacífico navegar es bastante fácil y la tecnología del vapor permitió que la armada norteamericana llegase a Japon en la década de 1860. Aunque no pudieron transportar suficientes tropas y armamento, sí lograron ocupar dos puertos desde donde pasar a China. La consecuencia fue que Inglaterra, Francia y Alemania también ocuparon otros puertos en Japón para competir con los Estados Unidos. No obstante, Europa no estaba demasiado interesada por Japón, sino que prefería utilizar a Japón para impedir que los americanos fuesen a China. Como resultado, fue de Europa de quien Japón aprendió a organizar un ejército basado en la industria del acero. El desarrollo industrial del siglo XIX se basaba en la existencia de carbón cerca de las ciudades, que proporcionaban la mano de obra. Esa situación se dio en Europa, en países como Suecia, Inglaterra, Bélgica, Alemania y Checoeslovaquia, y no se dio en Holanda, Francia, España, Italia, Rusia y otros, que no se pudieron desarrollar al mismo nivel debido a que carecían de dichos recursos. En los estados de Nueva Inglaterra, en Estados Unidos, y en Japón sí se daban dichas condiciones y por ello experimentaron un enorme progreso industrial. Una vez más, Japón aprendió de países extranjeros y se desarrolló industrialmente. Desde 1900, la Gran Bretaña y los Estados Unidos trataron de utilizar a Japón para que Rusia no invadiese China. Ayudaron a Japón a atacar Rusia en 1904 y permitieron la expansión imperialista nipona en Corea y China. Eso dio lugar a cuarenta años de imperialismo en Japón. Afortunadamente, el imperialimo no duró lo suficiente como para constituirse en tradición y desaparecerá con el fallecimiento de la generación educada en dicho período. DOSHU (Kenjiro Yoshigasaki) Kenjiro Yoshigasaki. Filosofía japonesa © de la traducción Jordi J. Serra Director de UBK Ki Dojo Catalunya  
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