Kenjiro Yoshigasaki. Limpiar La limpieza es una de las tradiciones más importantes de la cultura japonesa. En Europa, la gente rica siempre ha tenido criados a su disposición para realizar las labores de limpieza, lo que ha conllevado que en la actualidad limpiar se considere un trabajo de categoría inferior. Yo mismo he constatado que hay europeos que se niegan a limpiar al juzgarlo algo humillante. Cocinar, construir cosas o repararlas no les supone ningún problema; pero, desde luego, lo que es limpiar, no quieren limpiar. Al ser el clima europeo fundamentalmente cálido y seco en verano y frío y húmedo en invierno,  y al no constituir un entorno demasiado favorable a la proliferación bacteriana, la limpieza en Europa no ha sido tan crucial para la salud. Por ello, lo que en Europa induce a limpiar es lograr que las cosas presenten un mejor aspecto o que sean más agradables. Japón, sin embargo, tiene veranos cálidos y húmedos e inviernos fríos y secos, y dicho clima si que favorece la proliferación de bacterias y diminutos insectos en verano. Además, durante el invierno, los virus, los cadáveres de los insectos y las bacterias siguen pudiendo causar problemas. Por consiguiente, en Japón se limpiaba para crear un entorno saludable, y por ello todos los japoneses, pobres incluidos, tenían que limpiar.  Asimismo, la diferencia de propósito daba lugar a una diferencia en el método de limpieza utilizado. En la tradición espiritual japonesa, la limpieza interior recibe el nombre de misogi  y es una de las principales metas de la meditación. Corresponde a la psicoterapia europea pero difiriendo en teoría y metodología. Existen numerosos tipos de misogi; uno de ellos consiste en limpiar la casa o el dojo manualmente. Es muy importante que se limpie a mano con un trapo húmedo por distintos motivos. Es creencia general que fue Europa quien desarrolló el dualismo. Dualismo significa sí/no, bueno/malo, más/menos, positivo/negativo, etc. La casi totalidad de japoneses consideran que dicho dualismo provoca conflictos dentro y fuera de si mismo y se esfuerzan por resolverlo mediante la unificación. La idea típica es: "El universo absoluto es Uno. Luego, dos fuerzas opuestas crearon el mundo relativo del dualismo". Esto nos muestra el error típico de gran parte de la filosofía japonesa y china. Se trata de un profundo error que hay que señalar y enmendar. Es cierto que el dualismo provoca conflictos y errores de comprensión innecesarios, pero la solución no es la unificación. El dualismo se basa en el sistema de coordenadas cartesiano. Si se traza una linea recta y se marca un punto en ella, llamamos "más" al lado que queda a la derecha del punto, y "menos" al que queda a la izquierda. Esa es la expresión matemática básica del dualismo. Entonces +1-1= 0 y - (-)1=+1 Dicha lógica ha pasado al lenguaje. "No es bueno" significa "es malo". "No está mal" significa "está bien". Ese es el problema del dualismo. En el mundo real existen tres categorías: "malo", "ni bueno ni malo" y "bueno". Por ello, en el mundo real, que algo "no sea malo" no quiere decir que "sea bueno". Por otra parte, que algo "no sea bueno" tampoco significa que "sea malo". Así pues, constatamos que nuestro lenguaje ya se basa en el dualismo. Existe una determinada idea de la higiene que afirma que consiste en librarse de todo lo malo para la salud. Es una idea, basada en el dualismo, que postula que es posible crear un buen entorno eliminando de él los factores nocivos. Es la lógica que afirma que "no ser malo" significa "ser bueno". Seguramente será importante suprimir lo malo que haya en el entorno, pero con ello no basta. Hay que crear un entorno bueno. La vida es, básicamente, química. Cabe destacar que la ciencia comenzó a desarrollarse con la química, y que sólo tras Newton la física se constituyó en el fundamento de la ciencia moderna. Hoy en día, también la química se basa en la física. Sin embargo, la auténtica química es independiente de la física. La ciencia moderna yerra gravemente al buscar en la física justificación para todo. La química se basa en los iones. Casi toda la vida se basa en los iones del agua. El agua se ioniza con mucha facilidad por lo que el agua es la base de la vida. 2H2O se convierte en H3O+ y OH-. Cuando el aire contiene muchos iones de agua, ayuda a disfrutar de una buena salud. Por consiguiente, para crear un entorno beneficioso, básicamente hay que generar muchos iones de agua. Y para ello es crucial que el grado de humedad sea el correcto. Cuando el aire es demasiado seco, se generan menos. Cuando es demasiado húmedo, las partículas de agua que flotan en el aire forman esferas grandes con lo que el área superficial en contacto con el aire es menor y, como consecuencia, no se generan tantos. La humedad ideal se sitúa entre el 50% y el 70%.   El segundo factor son los materiales del interior de la casa. Los que permiten el paso del agua son la madera y el yeso, materiales ambos que se han utilizado en la construcción de viviendas en todo el planeta. Cuando la humedad es alta, absorben el agua, y cuando el aire es seco, desprenden un agua que el aire capta. Cuando la madera o el yeso proporcionan agua al aire, también producen iones de agua, por ello tanto la madera como el yeso son beneficiosos para la salud. Los plásticos suelen desprender vapores químicos perjudiciales para la salud. Los metales apenas desprenden emanaciones químicas, con lo que no son ni malos ni buenos. El tercer factor es el viento. Cuando en el aire hay suficiente humedad, el viento puede quebrar las esferas formadas por las partículas de agua y así producir iones de agua. Por ello el viento resulta agradable cuando hay mucha humedad. El cuarto factor es limpiar a mano con un trapo humedecido. Al restregar la superficie de cualquier material con un trapo húmedo se producen iones. Es importante que el trapo no esté empapado. Siempre hay que escurrirlo bien para expulsar toda el agua sobrante. Además, también es importante secar la superficie con suficiente fuerza para romper las esferas de agua. Fregar el suelo a la europea, con una bayeta empapada colocada en la punta de un palo, es inútil porque el trapo tiene demasiada agua y no se produce suficiente fricción. Ademas, suele ocurrir que se añada algún producto químico para eliminar la suciedad, el cual acostumbra a ser perjudicial para la salud. Así pues, hay que utilizar sólo agua y frotar vigorosamente a mano. Asimismo, se utilizan ambas manos para escurrir el trapo. Este es el método tradicional japonés que, desde el punto de vista científico, es muy correcto. Es cierto que en Europa el clima es tan benigno que dicho método japonés de limpiar no resulta imprescindible. De todas formas, siempre será positivo crear un entorno beneficioso para la salud. Limpiar a mano también nos brinda una oportunidad para la meditación. Es misogi mediante la limpieza. DOSHU (Kenjiro Yoshigasaki) Kenjiro Yoshigasaki. Limpiar © de la traducción Jordi J. Serra Director de UBK Ki Dojo Catalunya  
Actualitzado el 15-02-17 català info@ubk-centre.com   ·   637 055 937 ¡Clase de prueba gratuita!