Kenjiro Yoshigasaki. El auténtico significado de Otomo Otomo es el nombre que recibe una tradición japonesa propia de los maestros de artes marciales que se suele confundir con la tradición de los Uchideshi (discípulo particular) porque quien acostumbra a desempeñar el papel de Otomo es habitualmente uno de los Uchideshi. Se considera que para los Uchideshi ser Otomo es un método de formación. Consiste en ocuparse del maestro como un criado. Sin embargo, la práctica de Otomo contiene un sentido mucho más hondo. Los maestros de artes marciales solían alcanzar la iluminación practicando la meditación. Iluminarse significa llegar a hacerse consciente del mundo interno y comprender que observarlo es la única forma de desarrollar la propia vida con la verdad. Hay, asimismo, personas consagradas a la danza, la pintura, la actuación, la música o la meditación que alcanzan dicho estado. Cabe apuntar que la observación del propio mundo interno produce una sensación de bienestar tan profunda, que las amistades y la vida social se dejan de desear; entonces, a parte de las actividades básicas de la vida, como comer, beber, sexo, pasear, etc.; sólo se disfruta del quehacer artístico o de la enseñanza. Se trata de un comportamiento que, justamente por dicha ausencia de amistades o de vida social, se puede interpretar equivocadamente como frialdad o mala educación. Por eso el maestro precisa un Otomo, una persona que actúe como puente entre él y los demás. Un maestro es una persona que no siente ningún interés por tomar parte en conversaciones de tipo social,  pero que siempre está dispuesta a enseñar o a responder preguntas. La presencia de un Otomo impide la charla social pero posibilita que se le puedan plantear preguntas al maestro. Lo cierto es que muchas cenas se prolongan con sobremesas de una o dos horas. El Otomo puede entonces acompañar al maestro a casa sin molestar a los que estén disfrutando con las conversaciones. Por descontado, el Otomo también puede meditar en la vida de cada día mientras permanece con el maestro. Que una persona esté o no iluminada no es importante, porque lo cierto es que nadie sabe por qué ocurre la iluminación ni qué hay que hacer para iluminar a los demás. Lo importante es comprender la vida posterior a la iluminación. Todos los filósofos y artistas acaban llevando una vida que va en la misma dirección que la de la vida posterior a la iluminación. Ello nos muestra que la vida posterior a la iluminación es el blanco natural al que apunta todo el desarrollo humano. Tal es el valor de la iluminación y la meditación. DOSHU (Kenjiro Yoshigasaki) Kenjiro Yoshigasaki. El auténtico significado de Otomo © de la traducción Jordi J. Serra Director de UBK Ki Dojo Catalunya   ¡Clase de prueba gratuita!
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